Caza

LA CAZA




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LA CAZA

DE LA NECESIDAD A LA ACTIVIDAD DE OCIO: UNA BREVE HISTORIA

 

La caza apareció, por primera vez, hace tres millones de años y se ha mantenido con nosotros desde entonces, junto con otras actividades productoras de alimentos, como la ganadería. En la Edad Media, la caza era el privilegio de la nobleza, vinculada con el derecho a la propiedad de la tierra.

Después de la Revolución Francesa, se democratizó ampliamente, lo que provocó daños considerables en el ecosistema forestal. Desde entonces, se ha convertido principalmente en una actividad de ocio y ahora se rige por leyes estrictas para proteger la vida silvestre y su entorno.

Los primeros seres humanos vivieron un estilo de vida nómada e introdujeron carne en su dieta hace unos 3 millones de años. Primero comieron animales recientemente fallecidos y las larvas e insectos que se encontraban en la carroña. Más tarde, cuando empezaron a buscar presas, idearon técnicas de caza con armas y estratagemas rudimentarias.

La agricultura surgió en la era neolítica y la ganadería relegó la caza a un papel secundario. Se convirtió en parte de una práctica defensiva dirigida a proteger los cultivos de los animales que los destruirían. Sin embargo, la caza por necesidad todavía existe hoy en día entre algunas tribus en, por ejemplo, el sur de África, Tailandia o Indonesia. En estas áreas, compensa la escasez de alimentos cuando las condiciones agrícolas son difíciles.

La caza como privilegio apareció por primera vez en la Antigüedad. Mientras que los cultivos y la ganadería cubrían las necesidades dietéticas básicas de las personas, la caza ofrecía una variedad más amplia de carne a las clases privilegiadas. También tenía un doble significado simbólico y social: las elites a cargo de los ejércitos podían demostrar sus habilidades como guerreros a través de la caza.


La práctica de la caza se codificó durante la Edad Media. Ser invitado a cazar con el rey fue uno de los grandes honores de la corte. En Europa, se diseñaron leyes para regular la caza en territorio real. Durante ese período, la planificación forestal y los privilegios otorgados para su uso provocaron una proliferación de animales que eran perjudiciales para los cultivos de los campesinos. Por lo tanto, la caza tenía como objetivo eliminar tales animales para proteger las plantaciones. Desde el siglo XIII en adelante, abundaron los trabajos teóricos sobre animales salvajes, tipología de presas y técnicas de caza, al igual que recetas para banquetes reales.

 

 

Bajo el reinado de Francisco I durante el Renacimiento en Francia, cazar con perros se convirtió en una opción de estilo de vida. Los banquetes posteriores a la caza fueron una oportunidad para demostrar las relaciones sociales en los tribunales. Un ejemplo de esto fue el ahorro de piezas de elección para los invitados de honor, destacando así la destreza del cazador y el cocinero por igual. Durante este período, la caza se convirtió en un privilegio de la nobleza, y el derecho a practicar estaba directamente vinculado al derecho a la propiedad de la tierra. La caza furtiva, que había sido relativamente bien tolerada hasta entonces, ahora estaba severamente castigada y las personas no nobles tenían prohibido formalmente la caza. De acuerdo con la ordenanza real que entró en vigor en marzo de 1515, la caza se consideraba en realidad una pérdida de tiempo que debía dedicarse a trabajar la tierra.

La Revolución abolió este privilegio aristocrático y la democratización de la práctica condujo a una ola de caza generalizada que dañó el ecosistema forestal y causó la extinción de algunas especies en ciertas áreas. Para preservar la vida silvestre, los permisos se introdujeron bajo Napoleón I, estableciendo límites sobre cuándo y dónde podría tener lugar la caza. Sin embargo, en el siglo XIX, este permiso le costó a un trabajador agrícola el equivalente a un salario de un mes, por lo que la caza se convirtió una vez más en el privilegio de las clases acomodadas. Esta situación fomentó la caza furtiva, ya sea para comer o para vender productos derivados de animales, como la piel.

Hoy en día, la caza está estrictamente regulada. Para poder desarrollar esta actividad es necesario disponer de un permiso (licencia de caza) y cumplir con otras leyes, como las que rigen las armas de fuego (licencia de armas).  Además, la práctica de la caza deberá realizarse en espacios habilitados para ello (cotos de caza).

La caza se ha convertido principalmente en una actividad de ocio diseñada para regular las poblaciones de caza. En Suiza, por ejemplo, está relacionado con la tradición culinaria otoñal de “la caza”, aunque la carne también proviene de la ganadería.

Si bien en su origen únicamente empleaban  armas rudimentarias para la caza, hechas de piedras, en la actualidad la equipación de un cazador es muy extensa: desde las imprescindibles armas (armas de fuego, armas de cuerda, armas de metal, pasando por el calzado, pantalones, chaquetas…específicas y técnicas y acabando por la más alta tecnología, como cámaras de cámaras de caza, gps, transmisores… El equipo necesario para la practica de esta actividad estará en función, básicamente, de los gustos y las necesidades de cada cazador.

 




 

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